Intervención de Ana,* por Manifiestu, en la asamblea de Izquierda Xunida d’Asturies del 14-15 de mayo del 2005
* Ana es miembro de la Ejecutiva de IX y responsable de la Secretaría de la Mujer
Hemos llegado a esta Asamblea de Izquierda Xunida d’Asturies tras un largo periodo caracterizado por un intenso debate interno y una fuerte crispación desencadenada, fundamentalmente, por los malos resultados electorales cosechados por Izquierda Unida en las últimas elecciones generales. Hemos asistido a un proceso asambleario de carácter extraordinario, que ha puesto de relieve las enormes diferencias que, en la concepción organizativa, pero también en la ideológica, tenemos de Izquierda Unida aquellos y aquellas que conformamos las distintas sensibilidades que la integran. Se han notado también en Asturies, como no podía ser de otra forma, los debates y diferencias mantenidas a nivel federal desde posturas e intereses opuestos, trasladándose a la opinión pública una imagen de confrontación y desencuentro en el seno de nuestra organización que, sin duda, debemos recomponer tras esta Asamblea extraordinaria, con la colaboración de todas y todos los que hayan contribuido a generarla.
Nos preocupa especialmente esta situación a quienes, como Manifiestu, hemos defendido siempre la pluralidad de Izquierda Unida como uno de nuestros mayores activos. Pluralidad que debemos aprender a gestionar colectivamente no como elemento de crisis, sino como un valor que contribuya al fortalecimiento de Izquierda Xunida/ Izquierda Unida d’Asturies. En este sentido, hemos propiciado la creación de una comisión de redacción de los documentos para el debate en esta asamblea. Comisión que, desde luego, ha quedado lejos de colmar las expectativas creadas al respecto como evidencia, además, la existencia de dos documentos alternativos a los documentos oficiales. Pero que, no obstante y a pesar de las deficiencias en su funcionamiento, creemos que puede constituir un interesante punto de partida y que constituye, de hecho, una situación de mejoría respecto a anteriores asambleas.
Manifiestu no presenta ni apoya ningún documento alternativo, lo que no quiere decir que nos satisfaga el documento presentado por la dirección saliente. Precisamente porque creemos que es claramente mejorable, vamos a presentar como colectivo, a lo largo de estos días, una serie de enmiendas que esperamos contribuyan a generar reflexiones y debates constructivos, como constructivo ha sido el espíritu con que han sido elaboradas. Pedimos además, que nuestras enmiendas sean objeto de un voto meditado, alejado de prejuicios y sectarismos, puesto que coinciden, en gran medida, con elementos de crítica compartida con los documentos minoritarios, con los que, sin embargo, nos separan en lo ideológico, diferencias de calado.
Respecto a la centralidad de la contradicción capital-trabajo, preconizada por los documentos alternativos, nos rebelamos desde Manifiestu aquellos y aquellas que nos reclamamos feministas y que consideramos que basta un mínimo análisis histórico del modelo social androcéntrico para explicar una gran parte de las desigualdades sociales, estructuradas en torno a un modelo de relación patriarcal y jerarquizado que asigna el lugar que varones y mujeres deben ocupar en la estructura social. Y que adjudica el tipo derechos, responsabilidades y oportunidades que unos y otras debemos asumir, mediante una atribución de roles que han hecho interiorizar al género masculino su posición preponderante y al femenino, su posición de subordinación y de discriminación histórica. Podíamos del mismo modo, hacer referencia a las posiciones que desde el ecologismo y el ecosocialimo cuestionan la existencia de un modelo capitalista asentado no sólo sobre la contradicción capital-trabajo o sobre la división sexual del trabajo, sino también sobre un modelo de consumo absolutamente incompatible con la supervivencia del planeta. No pretendemos aquí dar respuesta al “debate sobre la contradicción principal”, sino simplemente recordar algunas de nuestras señas de identidad como colectivo y que nos distinguen de otras sensibilidades presentes en Izquierda Xunida d’Asturies con las que, sin embargo, mantenemos una voluntad de diálogo y de trabajo en común.
En lo organizativo, Manifiestu sigue apostando por la integración de la pluralidad, por el incremento de la participación del conjunto de nuestra militancia, por la creación de un espacio de coordinación municipal y el incremento del apoyo a las pequeñas localidades, por una cultura de gestión colectiva del poder que impida la acumulación de mandatos y cargos, por el fortalecimiento de las áreas de elaboración colectiva, por una mayor profundización democrática y por la construcción, entre todos y todas, de aquello que hemos venido llamando “un espacio amable de participación”, que no es más que un lugar donde poder discutir sin llegar al enfrentamiento y donde estén presentes no sólo nuestras diferencias –que las hay– sino también y sobre todo, aquellas cuestiones que compartimos.
Esperamos encontrar aquí el apoyo para avanzar hacia una concepción organizativa más valiente, más plural y más democrática, capaz de superar los errores y malas prácticas que vienen lastrando a esta organización. Desde Manifiestu, criticamos abiertamente la incapacidad de la dirección saliente para gestionar la pluralidad, fomentar la participación y la democracia interna. Pero no nos olvidamos tampoco de quienes, desde otras posiciones, han utilizado exactamente las mismas prácticas que critican, en aquellos sitios donde conforman mayorías, con un absoluto desprecio a las minorías. Y es que lo importante, no es sólo lo que decimos, sino también y fundamentalmente, lo que hacemos. En este sentido, y como hemos venido haciendo hasta ahora, reclamamos una mayor coherencia entre nuestros discursos y nuestras prácticas. Debemos de ser conscientes de que existe una responsabilidad compartida que debemos asumir colectivamente, si de verdad queremos contribuir al fortalecimiento de Izquierda Xunida d’Asturies.
Una Izquierda Xunida que debe, a nuestro entender, avanzar en el potencial que representa nuestra alianza con el Bloque por Asturies y que, a pesar de todas las dificultades y de algunas tensiones locales vividas en los últimos tiempos, muestra evidentes posibilidades que no se reducen al ámbito del asturianismo, sino que pueden contribuir al proyecto de “facer país” desde la izquierda y responder a la crisis global de Asturies. Debemos reflexionar sosegadamente sobre nuestra participación en el Gobierno autonómico, en políticas y medidas que no aceptamos, pero que nos vemos obligados a apoyar institucionalmente, al tiempo que encontramos enormes dificultades para desarrollar las que constituyen las políticas prioritarias para Izquierda Xunida-Bloque por Asturies. Sin olvidarnos de que un reto central lo constituye, no sólo la necesidad de logros y avances reales, sino de que éstos sean compartidos por el conjunto de nuestra militancia y de nuestra base social, lo que nos obliga a avanzar en la implicación de nuestra militancia en las decisiones que afectan a nuestra participación en el gobierno y a avanzar también en nuestra conexión y relación con los movimientos sociales. Aquí debemos reconocer la escasa o nula existencia de una estructura que permita la implicación de nuestra militancia y de la sociedad civil en las decisiones de gobierno. En el debe de la dirección saliente se sitúa el no haber sido capaz de dinamizar las áreas de elaboración y los grupos de trabajo, sin los cuales no hay elaboración colectiva, lo que es decir no hay Izquierda Xunida.
Un compromiso ineludible para esta organización lo constituye su participación en las próximas movilizaciones contra la directiva Bolkstein o en defensa de lo público, articuladas desde el movimiento antiglobalización, que ha sido capaz de aglutinar las crecientes resistencias a la globalización neoliberal y que se ha convertido en punto de referencia para organizaciones y personas que creemos que otro mundo, y otra Asturies, es posible. Teniendo siempre presente esta perspectiva revolucionaria y transformadora de superación del modelo capitalista, que sí tenemos en común todos y todas los que nos encontramos aquí, más allá de las diferencias expresadas, tenemos también una gran responsabilidad: consolidar una Izquierda Xunida fuerte y capaz de dar respuesta a los retos que se avecinan. Con esta intención, que esperamos sea compartida por el conjunto de la organización, acudimos a esta Asamblea los delegados y delegadas de Manifiestu.
SALÚ Y FEMINISMU
